martes, 18 de marzo de 2014

Tu opinas 1

¡Tu opinas 1!

Hola ¿Que tal? Espero que estéis genial ;)
Esto es una sección nueva jeje, he pensado que como subo Lucius y Fireligth (que son libros) pues podría hacer una sección sólo de opiniones vuestras. 

Primer punto ^^
Empecemos con Fireligth. Como podéis observar he subido 3 capítulos de Fireligth y la sipnosis, como tiene treinta y tres capítulos y dos libros de continuación había pensado subir el libro en PDF pero no puedo así que vosotros decidís hay dos opciones:
A) Os dejo el link de una chica que permite descargarlos gratis.
B) Subo capítulo por capítulo mientras averiguo cómo conseguir subir el libro en PDF.
Bueno pues ya sabéis las opciones así que ahora os toca decirme en los comentarios cómo lo preferís. También os agradecería mucho que comentaseis mis entradas diciendo que os parecen, asi sé si lo estoy haciendo bien o que hacer para mejorar. Gracias.

Segundo punto ^^
Tengo unos libros para que elijáis uno para empezar a subirlo.

Someone like you:
 Review: Someone Like You by Sarah Dessen
Sinopsis:
La vida es un feo y desagradable lugar para no tener un mejor 
amigo. 
 Halley y Scarlett han sido mejores amigas desde que se conocieron.  
 Halley siempre ha sido la más callada; Scarlett la más valiente y 
extrovertida. Halley siempre ha recurrido a Scarlett cuando las cosas se 
ponen difíciles, y Scarlett siempre ha sabido exactamente qué hacer. Es 
la combinación perfecta. Pero todo cambia al comienzo de su tercer 
año. El novio de Scarlett muere en un accidente de motocicleta; luego 
descubre que está esperando un hijo de él. Por primera vez, Scarlett 
realmente necesita a Halley. Ahora Halley tiene que aprender cómo ser 
fuerte para Scarlett. No será fácil, pero Halley sabe que no le puede 
fallar a Scarlett. Porque un amigo verdadero es una promesa que 
mantienes para siempre. 

The Duff:
Sinopsis:
Bianca no se considera la más guapa del instituto, pero sí demasiado lista para dejarse engañar por el atractivo y mujeriego Wesley Rush. Por eso, cuando Wesley la llama Duff -apodo que utiliza para referirse a la chica menos agraciada de un grupo de amigas-, lo último que ella espera es acabar besándose con él.

Pero ha pasado, y aunque lo odia con todas sus fuerzas, el beso le gusta. Y, sin apenas saber cómo, empiezan una relación secreta de amigos (o enemigos) con derecho a roce.

Poco a poco, Bianca descubrirá que tienen algo en común: ambos esconden un problema familiar. Resulta, además, que él la comprende y la escucha. De pronto se da cuenta, con horror, de que tal vez haya algo más que sexo entre ellos.

¿Te acuerdas de mí?
Sinopsis:
¿Y si un día abrieras los ojos y, de repente, tu vida fuese perfecta? Por increíble que parezca, a Lexi Smart ese sueño se le ha hecho realidad. Tenía un trabajo mal pagado, los dientes torcidos y una vida sentimental desastrosa cuando, una mañana, se despierta en una cama de hospital y descubre que su espléndida dentadura deslumbra como en un anuncio de dentífrico, sus uñas presentan una manicura inmejorable, y su ropa y complementos son los de una mujer muy rica. Y, por si fuera poco, está casada… ¡¡¡con un desconocido!!! Superada la gran sorpresa, Lexi se propone disfrutar de su nuevo yo, con lo cual podrá comprobar de primera mano las ventajas e inconvenientes que puede acarrear una inesperada vida perfecta.

lunes, 17 de marzo de 2014

Carnaval 2014-03-17

Un carnaval movidito

Perdón por no volver a escribir pero es que realmente no me apetecía así que os traigo ahora lo que me paso en carnaval ^^
Como tenía pensado me disfracé con VM de Zombie. Llegue a su casa a las 6:06PM y nos pusimos a hacer mí disfraz ya que yo me había empeñado en no comprarlo y hacerlo con ropa vieja. Tardamos dos horas en prepararlo todo pero quedó genial.

Primero fuimos a ver a los chicos a la plaza Molquesa y como siempre allí estaban hablando del FIFA, están viciados…  Estuvimos hasta las nueve y media con ellos y yo quería quedarme porque estaba hablando con X  (fue genial genial geniaaaaaal) pero sabía que VM quería ir al pasacalles así que tuve que aceptar a regañadientes.

 Cuando llegamos con el resto de gente disfrazada fue divertidísimo además vía a David (el novio de Rocío, lo conocí en San Valentín y era muy majo). Cuando vi a David noté que me miraba mucho y me sorprendió, bueno el tiene novia y todo eso pero en realidad no me importaba porque ¡Esta buenísimo! Intenté no fijarme en él porque suponía que Rocío estaría cerca y sé que es muy celosa.

David se fue enseguida con algunas de las amigas de Rocío pero lo que me extrañó es que después de que David se fuese me encontré a Rocío con Nuria y un carro de la compra. Cualquier persona normal les saludaría y se iría con VM pero como yo no soy normal pues le di la Coca-cola que me estaba bebiendo a VM y me subí en el carro de la compra mientras Nuria Y Rocío me empujaban por la calle. Pobre VM tuvo que estar corriendo detrás de nosotras.

A las diez o así no fuimos a la Plaza Grande dónde había música y nos pusimos a bailar y bueno ahí ya sí que me puse a hablar con David, me quitó el móvil, me escribió su teléfono y se despidió de mí. Eran las once y el aún no había vuelto así que me fui a casa yo sola. Por el camino me encontré a Manzanita con otros dos chicos, le salude y él tuvimos una mini conversación que a día de hoy él niega haber tenido (o tengo problemas de memoria o el estaba demasiado borracho/harto de porros y no lo recuerda):
-¡Hola Manzanita!
- ¿Dónde está Rebecca?
-Eeeem… No lo sé… No he estado con ella
-Vale
(No sé exactamente quien dijo esto siguiente)
-¿Entonces la Rebecca quiere lio o no?
-¡YO QUE SÉ! (me giré para irme)
- Juju pues si quiere lio para mí. (Eso lo dijo uno de los amigos cuando yo ya me estaba yendo)
- ¡De eso nada! (Oí decir a Manzanita cuando yo ya estaba lejos)

Cuando llegué a casa la puerta del edificio estaba abierta y cuando llegué a casa me di cuenta de que había perdido las llaves. Perfecto… Aunque eso fue bastante malo me di cuenta de algo mucho peor, mi madre estaba en la fiesta buscándome y cuando se enterase de que yo ya estaba en casa se enfadaría muchísimo. Justo cuando estaba al borde de la histeria me sonó el móvil para “mejorar las cosas”, era mi madre. Nada mas decir hola mi madre ya sabía que algo pasaba y cuando se lo conté… …HORROR QUE CUNDA EL PÁNICO ME VAN A MATAR.

Esperé en la calle viendo como mis vecinos entraban y salían y algunos se preocupaban de mí, yo estaba al borde de un ataque de nervios y encima estaba congelada de modo que entré en el edificio. Vi la sombra de unos vecinos y me pegué a la puerta deseando que no me viesen y casi lo consigo, pase desapercibida al principio pero luego el hombre se dio la vuelta para hablar con la mujer y claro como yo estaba en frente me vio y se quedó alucinando durante un par de segundos hasta que la mujer se dio la vuelta y actuó del mismo modo.

Yo deseaba ser invisible porque supongo que pensaron mal de mí, ¿Qué hace una niña a la puerta de su casa sola y a oscuras? Fueron muy amables y me preguntaron si me encontraba bien y yo asentí con la cabeza pero supongo que no se quedaron muy convencidos porque oí que cuando entraron estuvieron observándome por la midilla de la puerta. La mujer salió para preguntarme qué sucedía y si quería entrar a su casa mientras venía mi madre (porque había pasado más de media hora desde que dijo que vendría a casa), yo amablemente rechacé en todas las ocasiones el ofrecimiento y no porque no quisiese, es que tenía miedo de que mi madre llegase y no me encontrase esperándola.


 Mi madre llegó a las doce y me castigó pero sinceramente lo que más me preocupaba eran los vecinos de enfrente y un vecino nuevo que se habían preocupado por mí, eran tan agradables que me sentí culpable por preocuparles.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Lucius V

Lucius V

18 de julio 1966
Hacía mucho calor y no podía dormir. Intenté conciliar el sueño, pero no podía. Tras largas horas de insomnio el mismo halcón del otro día apareció con otra nota: “Buena táctica en el ultimo asesinato, pero no debes preocuparte por las consecuencias, puedes borrar la memoria”
Todavía no sé quien es esta extraña persona. Solo sé que lo más probable, debido al perfume de las notas debe ser una mujer. Y por la dirección de los vuelos del halcón debe ser del orfanato. Según las afirmaciones de los profesores y monitores de allí, no hay chicas en el orfanato. Pero puede ser que, desde que mis padres no hablan con ellos halla entrado alguna chica.
Mi siguiente victima es el chofer de mis padres. Se llama Freddie y es un borracho que algún día les va a causar problemas. Siempre está en el garaje con Jack. Es el mecánico personal de mi padre aunque a veces hace alguna que otra chapucilla en la casa. Para que saliera de allí rompí el sistema de refrigeración de la cámara frigorífica, y funcionó.
De que Jack salió del garaje, arranqué el motor del coche, pero antes de hacer eso subí el volumen de la música para que no escuchase el motor del coche.
Como no le afectaba cogí una soga y suavemente y por la espalda fui estrangulándolo, aunque no del todo. Lo arrastre hasta debajo de la mesa y salí de allí con la soga escondida en la manga. Al momento la policía llegó y esposó a Jack a la estantería, ya que le daban por el asesino.
De que fueron a por refuerzos aproveché para acabar con él también.
Estaba justamente debajo de unas cantaras de gasolina que con la mente derramé. Jack, cubierto de gasolina, me suplicaba:
-          por favor Lucius no me hagas daño, no se lo contaré a nadie te lo prometo por lo más sagrado.
-          A mi no me vas a engañar Jack, sé que no eres de fiar. Bueno de todas formas ya nos veremos en el infierno.
Y cogiendo una cerilla lo quemé vivo.
Los detectives vinieron con la policía y encontraron al sospechoso chamuscado y a la victima sin vida con una nota:
- Nunca me atrapareis, soy escurridizo y difícil de ver. Atte. El demonio.

La policía no se lo creían y pensaron que era una broma de mal gusto.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Fireligth III

Capítulo III

Espero por una eternidad.  Mucho tiempo después de que los sonidos de los helicópteros y los motores se han desvanecido.  
 Mojada y temblando sobre mi pecho, me doblo, y abrazo mis piernas, 
mientras frotando mis extremidades suavemente hasta las pantorrillas, mis 
manos se deslizan sobre la piel de color rojo y dorado. Mi ala herida arde y  
palpita mientras me detengo, escuchando, pero ya no hay nada. Sólo el susurro 
del bosque y el apacible suspiro de las cascadas que me rodean. 

Ningún hombre. Ningún cazador. Ningún Will.  

Frunzo el ceño. Por alguna razón esto me molesta. Nunca lo veré otra vez. 
Nunca sabré por qué me dejó ir. No sabré si realmente me susurró lo que creo 
que dijo.  
 Hermoso.  

En ese momento, simplemente conectamos. De alguna extraña manera, 
había sucedido. Es difícil traer los recuerdos a mi cabeza. Había creído que el 
iba a delatarme. Los cazadores usualmente no son buenos con la misericordia. 
Sólo nos ven como presas, como una sub-especie que debe ser abatida y 
vendida a nuestra mayor amenaza—los enkros.  

Desde los albores del hombre, los enkros han estado ansiosos por los dones 
de nuestra especie, obsesionados con vencer nuestras diferencias o mantenernos 
cautivos para su uso: debido a las propiedades mágicas de nuestra sangre, a 
nuestra piel que parece armadura, a nuestra deliciosa carne, a nuestra 
capacidad de detectar  gemas bajo la tierra.  

No somos nada para ellos. Nada con un alma o un corazón. 


Así que ¿por qué me dejo ir?  
Su increíble rostro relampaguea en mi mente, impreso allí. Su pelo liso 
mojado. Sus intensos ojos mirándome sombríamente. Debería ver la cara de 
Cassian. 

Cassian era mi destino. Lo he aceptado a pesar de que me quejo y que trato 
de arriesgarme a la luz del día, solo para librarme de él. 

Solo estaba tratando de alargar el tiempo todo lo posible, hasta que no pude 
soportar más la fría humedad de mi refugio. Teniendo cuidado de no caer en 
una trampa, tranquilamente salgo y me deslizo en el agua helada. Escalo la 
pared de rocas dentada, mi única ala trabaja duramente, pegando contra el 
viento, las membranas se tensan y duelen en su frenesí. 

El aire agrieta mis labios mientras trepo hasta la cima. Entonces colapso, 
absorbiendo el espeso y grueso aroma del suelo. Mis palmas cavan sobre el 
suelo húmedo. La tierra me fortalece, zumbando en mi cuerpo. Enterradas muy 
por debajo de la tierra, las rocas volcánicas ronronean como un gato 
durmiendo. Puedo percibir esto: oírlo, sentirlo,  alimentarme de ello. 

Siempre era así—esta conexión con la tierra fértil, cultivable. Eso era lo que  
iba a sanar mi ala. No, ninguna medicina hecha por el hombre. Atraigo las 
prosperas fuerzas, que dan vida a la tierra hacia mí. 

El olor a  lluvia pasea en la niebla pegajosa. Elevándome, entro en su abrazo 
que me espera, emprendo un nuevo viaje de regreso al  lago, donde mi bicicleta 
y  mis ropas esperan. La luz del sol débil se filtra a través del pabellón de 
ramas, luchando en contra de la niebla y convirtiendo mi fría piel en un bronce 
rojizo. 

Estoy convencida de que Az ya llegó a casa. No me dejaré considerar las 
otras alternativas. A esta hora, mi clan ya estaba enterado de mi falla. Entonces 
comienzo a trabajar en varias explicaciones en mi cabeza. 

Las almohadillas de mis pies caen en silencio mientras atravieso los árboles, 
escuchando los sonidos que no son usuales, cuidadosamente miro a mi 
alrededor, los cazadores podrían regresar… pero por debajo de mi cautela se 
esconde un poco de esperanza. 

La esperanza de que un cazador regrese y conteste a mis preguntas, mi 
curiosidad revolotea...en mi estomago siento, un extraño cosquilleo debido a su 
palabra susurrada. 


Poco a poco un ruido penetra, ciñéndose a través del aire, expulsando a los 
pájaros de los árboles. Mi piel draki pica, destellando de rojo a oro, de oro a 
rojo. 

El miedo se dispara a través de mí cuando el débil rugido de motores se 
acerca. Al principio, creo que con  los cazadores que han vuelto por mí. 

¿El chico guapo cambio de opinión? 

Entonces escucho mi nombre. 

¡Jacinda!  

El sonido resuena desesperadamente a través del laberinto de altos e 
imponentes pinos. Alzando mi cara, ahueco mis manos a los costados y grito, 
"¡Estoy aquí!"  

Un momento después, estoy rodeada. Los vehículos frenan con fuerza. 
Pestañeo mientras las puertas se abren y se cierran de golpe. Varios ancianos 
aparecen, precipitándose a través de la niebla la cual se evapora debido a sus 
rostros severos. 

No veo a Az, pero Cassian esta entre ellos, así como su padre con su boca 
presionada en una línea implacable. Por lo general suelo gustarle en mi forma 
draki, el lo prefiere, pero ahora mismo, no hay admiración de su parte. Se 
mueve cerca, por encima de mí. Él siempre es así. Tan grande, tan masculino... 
siempre por encima de mí. Por un momento, me acuerdo de la fuerza de su 
mano cálida cuando el agarró la mía ayer, en las Maniobras Evasivas de Vuelo. 
Sería muy fácil seguirle, y hacer lo que todo el mundo quiere... lo que todo el 
mundo espera. 

No puedo sostener su mirada, así que estudio el brillo de su pelo negro 
cortado muy de cerca a su cabeza. Se inclina hacia abajo, susurrando cerca de 
pelo mientras gruñe con voz ahumada "Me has asustado, Jacinda. Pensé que te 
había perdido.‛ 

Mi piel se eriza, hormigueando con el desafío de sus palabras. El hecho de 
que el clan piense que debemos estar juntos, no lo hace así. Al menos todavía 
no. Por probablemente la centésima vez, me gustaría ser sólo un draki 
promedio. No el gran aspira fuego que todo el mundo espera. La vida sería tan 
simple entonces. Sería mía.  


Mi vida. 

Mi madre se abre camino por entre el grupo, empuja a Cassian como si solo 
fuera un niño y no un onyx de seis pies, capaz de aplastarla. Enmarcada con 
rizos, su rostro es hermoso, agradablemente redondeado, con ojos de color 
ámbar como los míos. Desde que papá murió, varios de los hombres han 
tratado de cortejarla. Incluso el padre de Cassian, Severin. Afortunadamente, no 
se ha interesado en ninguno de ellos. Ya me es bastante difícil hacer frente a 
mamá. No necesito a algún macho draki tratando de tomar el lugar de mi 
padre. 

Ahora mismo, en este momento, ella luce muy mayor. Las líneas del borde 
de su  boca están apretadas. Incluso el día en que nos dijeron que papá no 
volvería a casa, ella no lucia de esa manera. Y me doy cuenta que esto es por mi 
culpa. Un nudo se formo en mi estomago. 

"¡Jacinda! ¡Gracias a Dios que estás viva!‛ Envuelve sus brazos a mí 
alrededor, y grito debido a que ella aplasta mi ala herida. 

Ella retrocede. "Que paso—" 

"Ahora no". El padre de Cassian posa una  mano sobre el hombro de mamá 
y se mueve a su lado para que pueda estar delante de mí. Seis pies y medio, 
Severin es tan alto como Cassian, y tengo que estirar el cuello para mirarlo 
directamente. Lanzando una manta sobre mi tembloroso cuerpo, el murmura.  
"Desmanifiestate. Inmediatamente." 

Obedezco, mordiéndome el labio contra el dolor cuando absorbo mis alas 
en mi cuerpo, extendiendo la herida, rasgándola más profundo con 
encogimiento y estirando mi piel para que se transforme. La lesión sigue ahí, 
ahora es sólo una herida en mi hombro. La sangre caliente gotea hacia abajo por 
mi espalda mientras ajusto la manta contra mí. 

Mis huesos se  reajustan, se encogen, y mi gruesa piel  draki se desvanece. 
El frío me golpea más duro ahora, hiere mi piel humana, y empiezo a temblar, 
mis pies descalzos están cada vez mas entumecidos. 

Mamá está a mi lado, deslizando una segunda manta a mí alrededor. ‚¿Qué 
estabas pensando?" Es esta voz, tan crítica, tan cortante, que odio. "Tamra y yo 
estábamos muy preocupadas. ¿Quieres acabar como tu padre?" Ella sacude su 
 cabeza con fiereza, la determinación en caliente en sus ojos. "Ya he perdido a un 
esposo. No voy a perder una hija, también." 
Sé que se espera una disculpa, pero prefiero tragar clavos. Es esto de lo que 
estoy tratando de huir—de una vida que decepciona a mi madre, de ahogar mi 
verdadero yo. De normas, reglas y más reglas. 

"Ella ha roto nuestro principio más sagrado", declara Severin. 

Me estremezco. Solo podemos volar en el amparo de la oscuridad. Supongo 
que casi perder la vida en manos de los cazadores aplasta cualquier argumento 
sobre la inutilidad de dicha norma. 

"Es evidente que debemos de hacer algo con ella." Una mirada pasa entre 
mi madre y Severin a medida que aumentan los rumores en el grupo. Los 
sonidos de aceptación. Mi interior draki hormiguea en alerta. Miro alrededor 
violentamente a todo el mundo. Una docena de rostros que he conocido toda mi 
vida. Pero ninguno es amigable. 

"No. No eso". Mamá susurra. 

¿No qué? 

Su brazo se aprieta más fuerte a mí alrededor, y me apoyo en ella, ávida de 
consuelo. De repente, ella es mi único aliado. 

"Ella es nuestra respira fuego—‛ 

"No. Ella es mi hija", la voz de mamá es cortante. Me recuerda que ella 
también es una draki, aunque ella lamente eso. Incluso si ya no se ha 
manifestado en años...y probablemente ya no pueda. 

"Es necesario hacerlo", insiste Severin. 

Me estremezco cuando los dedos de mamá se clavan en mí a través de las 
mantas. "Ella es sólo una niña. No. " 

Encuentro mi voz y demando, "¿Qué? ¿De qué están hablando?" 

Nadie me responde, pero eso no es extraño. Exasperante, pero no inusual. 
Todo el mundo—Mamá, los ancianos—Severin, hablan a mí alrededor, sobre 
mí, de mí, pero nunca hacia mí. 



Mamá sigue mirando hacia Severin, y sé que, aunque no hablan, las 
palabras pasan entre ellos. Todo el tiempo Cassian me mira con hambrienta 
atención. Su fija mirada purpura-negra podría hacer que  la mayoría de las 
niñas hicieran círculos a su alrededor. Mi hermana incluida, mi hermana 
especialmente. 

"Hablaremos de esto más adelante. Ahora mismo estoy llevándola a casa." 

Mamá me hace caminar rápidamente hacia el coche. Miro detrás de mí a 
Severin y Cassian, padre e hijo, el rey y el príncipe. Uno al lado del otro, 
viéndome ir, represalias brillando en sus ojos. Y algo más. Algo que no puedo 
descifrar. 

Un oscuro escalofrío roza mi espina dorsal. 

Lucius IV

Lucius IV

15 de julio de 1966

De nuevo me levanté a media noche sobresaltado por otro sonido que, como no, venia de la ventana. Esta vez era un halcón. Este tenía una nota en la pata derecha que decía: “No temas al demonio, puede llegar a ser tu aliado, siempre y cuando hagas lo que te diga”.
Era una nota muy extraña, estaba escrita con sangre y olía a perfume de mujer y por la dirección hacia la que volaba el halcón debería provenir del orfanato de la montaña.
Sigo teniendo el destornillador cubierto de sangre encima de la mesa que tengo cubierta de papeles y bocetos que mi profesor me hacia copiar. Al acercarme a la mesa apareció una nota brillante del demonio que me comunicaba la próxima victima.
Rodrigo, mi profesor particular es el siguiente. Es difícil de sorprender por tanto tendré que controlar su mente para así además no levantar sospechas. Entré en la clase y como de costumbre, Rodrigo estaba haciendo cuentas sobre la pizarra y no se daba cuenta de que yo había entrado, por lo que aproveché para poder controlarle su científica pero a la vez vulnerable mente. Una vez la tuve sobre mi poder le dije:
-          Rodrigo ahora, tú vas a ir a la habitación de mis padres y sin que nadie te vea vas a coger la pistola del cajón de la mesilla de la derecha. Tras esto vendrás a la habitación de nuevo.
-          Si Lucius.
No tardó mucho en llegar, esta vez con la pistola cargada y en la mano.
Me acerqué a él y le susurré al oído:
-          Muy bien Rodrigo ahora vas a colocarte la pistola en la sien y vas a disparar, de acuerdo?
-          Si Lucius

El disparo resonó por toda la casa y todos acudieron a la sala para ver qué había pasado. Yo, como siempre, me hice la victima y me creyeron.
Mis padres creen que la casa está maldita y que por eso pasan estas cosas, pero el maldito aquí soy yo…




sábado, 1 de marzo de 2014

Fireligth II

Capítulo 2

Cuando tenía doce años, competí con Cassian y gané. 
Fue durante un vuelo grupal. Por la noche, por supuesto. 
Nuestro único tiempo autorizado para volar. Cassian había 
sido arrogante, fanfarrón, y yo no podía evitarlo. Solíamos ser 
amigos, cuando éramos niños. Antes de que cualquiera de 
nosotros se manifestase. No podía soportar ver en  lo que se había convertido, 
mirándolo actuar como si fuera un regalo de Dios para nuestro clan. 
Antes de darme cuenta, estábamos corriendo a través del cielo de la noche, 
los gritos de ánimo de papá zumbando en mis oídos. Cassian tenía catorce años, 
era un draki ónix. Todo músculo liso negro y cortantes tendones. Mi padre 
también había sido un ónix. No sólo son los más fuertes y grandes entre los 
draki, sino que suelen ser los más rápidos. 
Excepto esa noche. Esa noche le gané a Cassian, el príncipe de nuestro clan, 
nuestro futuro alfa-entrenado desde su nacimiento para ser el mejor. 
No debería haber ganado, pero lo hice. En la sombra de la luna, me revelé a 
mí misma a ser más que la hermosa respira-fuego del clan. Más que la niña que 
Cassian empujo en su andador. Cassian cambió después de eso. De repente, el 
no estaba enfocado en ser el mejor, sino en ganar lo mejor. Me convertí en el 
premio. 
Durante años me arrepentí de ganar esa carrera, resentí la atención 
adicional que esta me trajo, ojalá no pudiese volar tan rápido. Sólo que ahora, 
mientras mis pies descalzos raspan sobre la corteza áspera, preparándome para 
tomar el vuelo, estoy agradecida de que puedo. Agradecida de volar tan rápido 
como el viento. 


Az tiembla detrás de mí, sus dientes chasqueando. Un gemido escapa de 
sus labios. Sé lo que tengo hacer. 
Y yo simplemente... lo iba a hacer. Bajando desde el árbol, subo a través del 
aire, las alas tensas por encima de mi espalda, dos grandes aspas de oro 
ardiente. 
Gritos llenan mis oídos. Motores acelerando. Ruidosas voces indistintas se 
superponen. Duras voces masculinas. Aleteo por a través de los árboles, los 
cazadores me siguen, en una persecución encarnizada, estrellándose a través 
del bosque en sus vehículos comedores de tierra. Una sonrisa se dobla en mi 
boca, mientras ellos quedan atrás y yo me adelanto. Me oigo a mi misma reír. 
Entonces, el fuego estalla en mi ala. Me estremezco, inclinándome, volando 
alocada y salvajemente. 
Me han dado. 
Luchando duramente para mantenerme arriba con solo un ala, me las 
arreglo solo por unas cuantas brazadas antes de deslizarme a través del aire. El 
mundo gira a mí alrededor en una explosión vertiginosa de exuberante 
vegetación verde y marrón. Mi hombro golpea un árbol, y caigo al suelo en una 
bola, jadeando, boquiabierta, herida, el olor de mi sangre cobriza en mi nariz. 
Mis dedos cavan en la tierra húmeda, el rico olor acre alimentando mi piel. 
Sacudo mi cabeza de un lado a lado, la tierra llena mis manos, deslizándose 
bajo mis garras. Con el hombro palpitante, gateo, colocando  una mano sobre la 
otra. 
Un sonido quema la parte posterior de mi garganta, parte gemido, parte 
gruñido. Yo no. Yo no, pienso. 
Hundo mis rodillas debajo de mí y pruebo mi ala, que se extiende con 
cuidado por encima de mi espalda, muerdo mi labio para reprimir un grito de 
agonía que atraviesa mis ásperas membranas, penetrando profundo en mi 
espalda entre los omóplatos. Agujas de pino raspan mis palmas mientras yo 
empujo y trato de ponerme de pie. 
Los oigo venir, sus gritos. La aceleración y desaceleración de los motores a 
medida que ascienden y descienden las colinas. 


Una imagen de la camioneta con su red destella a través de mi mente. 
Al igual que papá. Lo mismo me está sucediendo ahora. 
Poniéndome de pie, doblo mis alas cerca de mi cuerpo y corro, lanzándome 
violentamente a través de la multitud de árboles mientras los motores 
aumentan fuertemente. 
Mirando hacia atrás a través de la bruma del bosque, jadeo ante el nebuloso 
brillo de los faros. Tan cercanos. 
Mi corazón late en mis oídos. Miro para arriba, a mi alrededor, tratando de 
encontrar un lugar para esconderme. Entonces escucho otra cosa: la canción 
constante del agua corriendo. Rastreo el sonido, mis pies pisando suavemente, 
silenciosos contra el suelo del bosque mientras acelero. Justo a tiempo me 
detengo, agarrándome del tronco de un árbol para evitar caer por una 
pendiente empinada. Jadeando, miro hacia abajo. El agua burbujea 
constantemente, pasando de una pequeña caída a un gran estanque rodeado 
por todos lados con muros de roca dentada. 
El aire cruje sobre mí. Mi cabello se eleva, el cuero cabelludo se presiona e 
irrita, y me lanzo de costado. El viento silba mientras la red golpea el suelo 
cerca de mí. 
"¡Carga otra!" 
Miro por encima de mi hombro-hacia la camioneta con dos chicos en la 
parte trasera preparando otra red. 
Las motocicletas rebotan sobre el suelo, sus motores enojados acelerando al 
máximo mientras vienen hacia mí. Los conductores miran a través de sus 
grandes lentes metálicos. Ni siquiera parecen humanos. Son monstruos. Yo 
distingo las duras, e intencionadas líneas de sus bocas. Las hojas pulsátiles del 
helicóptero convergen en lo alto, batiendo el aire en un violento viento que 
azota el pelo a mí alrededor. 
Aspirando aire profundamente en mis pulmones, me giro de nuevo. Y salto. 
El aire me golpea, rebasándome. Es extraño. Caigo a través del viento, sin 
ninguna intención, ni la capacidad para elevarme y volar. Simplemente caigo. 
Hasta que golpeó el agua. 


Es tan frío que grito, tragando un sorbo de agua rica en algas. ¿Cómo lo 
hace  Az? Ella lo hace parecer tan... agradable. No esta fría y amarga agonía. 
Salgo a la superficie, y chapoteo como perro  en un círculo rápido, mirando, 
buscando. Algo.  
Nada. 
Entonces veo una cueva. Una pequeña cornisa en realidad, dentro de la 
pared rocosa, pero lo suficientemente profunda como para meterme dentro, 
lejos de su vista. A menos que se sumerjan en pos de mí. 
Yo nado hacia esta, arrojándome a mi misma en el interior. Deslizándome 
tan profundamente como pueda en el refugio, doblándome en una bola 
pequeña. Mojada y temblando, contengo la respiración y espero. No pasa 
mucho tiempo antes de que las duras voces congestionen el aire por encima de 
mí. 
"¡Salto!". Puertas golpeándose al ser cerradas, el estremecedor sonido me 
atravesó, y sé que ellos están fuera de sus vehículos. Tiemblo sin control en mi 
sombreada cueva, mis dedos en un sangriento agarre sobre mis manchadas 
rodillas. 
"... ¡Se zambulló en el agua!" 
"Tal vez voló." Oí por sobre el gruñido de sucias motos. 
"¡De ninguna manera! No puede volar. Yo la disparé en el ala." Me 
estremecí  ante la satisfacción presumida en esa voz y frote mis brazos 
ferozmente contra el frío.  
El temor. 
"No lo veo ahí abajo." 
"Alguien tiene que ir tras esa cosa." 
"Ah, ¡infiernos! ¿Ahí abajo? Esta congelado—¡ve tu!" 
‚¿Por qué no tu? ¿Qué eres?, ¿gallina? " 
"Iré yo." esa voz me sobresalto, era profunda y tranquila, terciopelo suave 
contra el chillido grueso de los otros. 

"¿Estás seguro de que puedes manejarlo, Will? 
Me abrazo más fuertemente mientras espero escuchar su respuesta, 
deseando ser una visiocrypter para así desaparecerme a mi misma. 
El arco de un cuerpo entra en el estanque en un parpadeo borroso. El agua 
apenas salpica ante su limpia entrada.  
Will. El de la voz de terciopelo.  
Me quedo con la mirada fija, hacia la superficie que refulge, mientras 
contengo la respiración y espero que el emerja. En cualquier momento su 
cabeza saldría a la superficie y él miraría alrededor. Encontrando la caverna. 
Encontrándome. 
Humedezco mis labios, sintiendo el fuego lento de mi sangre, el humo 
construyéndose en mis pulmones. Si este se formará7, ¿qué haría? ¿Podría usar 
mi talento para salvarme? 
Una cabeza rompe la superficie, el agua chorreando mientras emerge. Su 
pelo brilla, un casco oscuro contra su cabeza. Es joven. No mucho más que yo. 
"¿Estás bien, Will?" Una voz le llama. 
"Sí", el grita hacia arriba. 
Mi corazón se contrae ante la cercanía súbita de esa voz. Me empujo hacia 
atrás lo más que puedo, contra la tosca pared, ignorando la aspereza contra el 
ardor de mis alas. Al verlo, ruego porque su visión no pueda  llegar hasta mí. 
Él examina la cornisa y se tensa, su fija mirada se detiene directamente en 
mi dirección. "¡Hay una caverna!" 
"¿Esta allí?" 
Si lo estoy. 
Me erizo, mi piel se contrae, temblando como el arco de un violín. Mis alas 
comienzan a vibrar con la caliente emoción, disparando un dolor punzante a 
través de la membrana herida y profunda en mi espalda. Me estremezco, 
obligándome a relajarme. 
                                                             
7 Aquí hace referencia al fuego, recordemos que Jacinda es respira-fuego. Por tal, puede respirar o lanzar fuego. 
Ahora mismo, el fuego esta formándose en su interior, en sus pulmones. 


Él nada, acercándose mucho más. 
Bocanadas de humo salen desde mi nariz. No quiero que suceda. Pero 
simplemente...pasa. Por lo general tengo más poder sobre el, pero el miedo me 
ha despojado de mi control. Los instintos Draki toman el relevo. 
Mi corazón late en mi pecho mientras él se acerca. Sé el momento preciso en 
el que él me ve. Él  se congela, el agua se aquieta, hundiéndose un poco, sus 
labios cepillando la línea de flotación. 
Nos miramos el uno al otro. 
Va a pasar ahora. Él llamará a los demás. Ellos pulularan sobre mí como 
depredadores hambrientos. Recordando a Papá, trato de no agitarme. Estoy 
segura de que él no tembló, y no se acobardo hasta el final. Además yo tengo 
algo, una defensa que papá no tenía.  
Fuego. 
Entonces él se mueve, nada más cerca en un fácil deslizamiento. Un  
músculo se mueve en su mandíbula, y algo revolotea en mi vientre. Él no luce 
rudo, como yo había imaginado. No luce malvado. Él luce... curioso. 
Él pone una mano en la cornisa y se empuja al interior. Junto a mí. No más 
de un pie nos separa. Músculos estrechos ondulan en sus brazos y sus bíceps se 
presionan mientras él se prepara para ponerse de cuclillas, sus dedos 
ligeramente rozando el suelo de la cueva. Nuestras miradas se arrastran sobre 
la del otro. Dos extraños animales inspeccionándose entre sí por primera vez. 
Yo sorbo aire, luchando para atraerlo dentro de mis ardientes pulmones. 
Empiezo a quemarme desde adentro. 
No es que yo no hubiese visto  humanos antes. Los he visto muchas veces 
cuando voy de compras con Mamá y Tamra a la ciudad. La mayoría de las 
veces, luzco como una humana, incluso dentro de las secretas fronteras de 
nuestro clan. Sin embargo, aun así, me le quedo mirando como si nunca hubiese 
visto a un chico antes. Y supongo que no he visto a otro como él. No es un tipo 
ordinario, después de todo. Él es un cazador. 
Su camiseta negra es una segunda piel, pegada a su delgado pecho. En 
nuestra sombría cueva, su pelo mojado parece casi negro. Podría ser más claro 


cuando se seque. Medio marrón o incluso un rubio oscuro. Pero son sus ojos los 
que me sostienen. Hundidos bajo unas cejas gruesas, ellos taladran en mí con 
una cruda intensidad, explorándome, examinándome. Yo me imagino a mi 
misma mientras él me ve. Mis alas enrolladas detrás de la espalda, mirando a 
escondidas por encima de mis hombros. Mis extremidades lisas y flexibles que 
brillan como el fuego, incluso en la oscuridad de la cornisa. Mi cara estrecha con 
sus contornos pronunciados. Mi  nariz acanalada. Mis altas cejas arqueadas y 
mis ojos de dragón—dos ranuras verticales negras donde las pupilas deberían 
haber estado. 
Él levanta una mano. Y yo no me inmutó mientras el acerca su caliente 
palma sobre mi brazo. Sintiendo, probando. Su toque se desliza hacia abajo, y 
estoy segura de que está comparando mi piel—piel draki—con la piel humana. 
Su palma se detiene, aplanándose sobre la parte trasera de mi mano, descansa 
allí por mucho tiempo —mis largas garras, contra sus dedos. El calor zigzaguea 
través de mí por su contacto. 
Él lo siente también. Sus ojos se abren. Una avellana encantadora. Verde 
con manchas de color marrón y oro. Los colores que amo. Los colores de la 
tierra. Esa mirada se desplaza sobre las marañas húmedas de mi pelo que rozan 
el suelo de roca. Me refreno, deseando que el pueda ver a la chica dentro del 
dragón. 
Un sonido se escapa de sus labios. Una palabra. La oigo, pero pienso que, 
no.  
El no  dijo eso. 
"Will" una voz grita desde arriba. 
Los dos saltamos, y luego su rostro cambia. La suave expresión curiosa se 
desvanece y el luce enojado. Amenazante. La forma en la que se supone que los 
de su clase miran a los de mi clase. Su mano se aleja de la mía, toda intimidad 
cortada. Froto donde él me ha tocado. 
"¿Estás bien ahí abajo? ¿Necesitas que yo vaya?" 
"¡Estoy bien!" El profundo estruendo de su voz rebota en las paredes de 
nuestro pequeño refugio. 
"¿Lo has encontrado?‛ 


De nuevo. Lanzo resoplidos. Nubes de humo salen de mi nariz. El ardor del 
fuego en mis pulmones se intensifica. 
Él me mira fijamente, con los ojos duros y despiadados. Espero a que él 
anuncie mi presencia, manteniendo su mirada, negándome a mirar a otro lado, 
determinada a que este hermoso chico vea la cara que esta sentenciando a 
muerte  con sus siguientes palabras. 
"No" 
Sorbo una respiración mientras el ardor muere en mis pulmones. Nos 
miramos el uno al otro por un persistente momento. Él, un cazador. Yo, una 
draki. 
Entonces, el se va. 
Y estoy completamente sola.