miércoles, 5 de marzo de 2014

Lucius IV

Lucius IV

15 de julio de 1966

De nuevo me levanté a media noche sobresaltado por otro sonido que, como no, venia de la ventana. Esta vez era un halcón. Este tenía una nota en la pata derecha que decía: “No temas al demonio, puede llegar a ser tu aliado, siempre y cuando hagas lo que te diga”.
Era una nota muy extraña, estaba escrita con sangre y olía a perfume de mujer y por la dirección hacia la que volaba el halcón debería provenir del orfanato de la montaña.
Sigo teniendo el destornillador cubierto de sangre encima de la mesa que tengo cubierta de papeles y bocetos que mi profesor me hacia copiar. Al acercarme a la mesa apareció una nota brillante del demonio que me comunicaba la próxima victima.
Rodrigo, mi profesor particular es el siguiente. Es difícil de sorprender por tanto tendré que controlar su mente para así además no levantar sospechas. Entré en la clase y como de costumbre, Rodrigo estaba haciendo cuentas sobre la pizarra y no se daba cuenta de que yo había entrado, por lo que aproveché para poder controlarle su científica pero a la vez vulnerable mente. Una vez la tuve sobre mi poder le dije:
-          Rodrigo ahora, tú vas a ir a la habitación de mis padres y sin que nadie te vea vas a coger la pistola del cajón de la mesilla de la derecha. Tras esto vendrás a la habitación de nuevo.
-          Si Lucius.
No tardó mucho en llegar, esta vez con la pistola cargada y en la mano.
Me acerqué a él y le susurré al oído:
-          Muy bien Rodrigo ahora vas a colocarte la pistola en la sien y vas a disparar, de acuerdo?
-          Si Lucius

El disparo resonó por toda la casa y todos acudieron a la sala para ver qué había pasado. Yo, como siempre, me hice la victima y me creyeron.
Mis padres creen que la casa está maldita y que por eso pasan estas cosas, pero el maldito aquí soy yo…




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